De pequeño, y
diría que ahora también, no entendía los problemas de matemáticas. Eran mi peor
pesadilla. Hoy hay otras muchas cosas que no entiendo. Entre ellas, está lo que
está sucediendo con nuestra Selección. Quizá entiendo menos eso que aquellos
malditos problemas a los que tanto me costaba encontrar una solución.
Hasta donde mi
memoria llega, hemos ganado una Eurocopa y un Mundial seguidos. Creo que no
vivo en otra dimensión. Creo que vivo en la de todos vosotros. Entonces, ¿cómo
explicar el linchamiento de mucha prensa a estos jugadores por perder un
amistoso? ¿Cómo es posible que pasemos del cielo al infierno de esa forma?
Creo que la
explicación está en que, ante la ausencia de una buena oferta de contenidos
deportivos, la prensa necesita crear y alimentar un debate que no debería ni
existir. Durante décadas, fuimos campeones del mundo de amistosos. Arrasábamos.
Éramos los mejores. No había quien nos parase. ¿Y qué decir de las fases de
clasificación ?
Eso sí. Era
llegar al momento de la verdad y nos quedábamos siempre con cara de tontos.
Buscando explicaciones en la fatalidad de la que nunca nos libraríamos. Un día
llegó un señor llamado Luis Aragonés que lo cambió todo. Tomó decisiones
arriesgadas. Y nos regaló un estilo que desconocíamos. El de los bajitos. El
del fútbol de toque que sabe llegar con peligro a la portería contraria. Y
ganamos una Eurocopa y todos fuimos felices. Por fin ganábamos en el momento de
la verdad.



